Industrias centenarias en funcionamiento

Semana de la industria - Los estudios sobre el proceso de industrialización en Salta nos muestran varias etapas, que a muy grandes rasgos las caracterizamos.

En plena pandemia, celebramos nuevamente el “Día de la Industria”. De modo diferente y austero, el festejo fue muy importante para todos los salteños. En el sector industrial estamos acostumbrados a monitorear los procesos de las fábricas minuto a minuto, sosteniendo una mirada periférica amplia y manteniendo una perspectiva de largo alcance, pero los acontecimientos se imponen y nos invitan a una reflexión. En estos últimos seis meses, vivimos la caída de actividad más abrupta, y el mayor deterioro del desempeño económico registrado en el sector industrial argentino, durante el último siglo. 


En este tiempo difícil, y según reza en su pórtico de entrada, el Ingenio “San Martín del Tabacal - 1920” ha cumplido cien años de actividad ininterrumpida, hoy bajo operación de la empresa Seaboard desde hace casi veinte años. 


En 2010, hace una década ya, festejamos los 250 años de actividad del Ingenio San Isidro, destacando que es el primero de todos, nacido antes que nuestra patria, y reconociéndolo desde la Unión Industrial de Salta como la industria en funcionamiento más antigua del país. Quizás, estemos celebrando que Salta sea la provincia que tenga la mayor cantidad de industrias centenarias en funcionamiento ininterrumpido, lo cual nos tiene que enorgullecer, debemos defenderlo y también difundirlo. 


Esto se convierte en un hecho relevante, ya que una actividad industrial implica mínimamente transcender a crisis de diferente magnitud, si es centenaria a gobiernos con signos distintos, y si es con actividad ininterrumpida a generaciones diversas. 


Los estudios sobre el proceso de industrialización en Salta nos muestran varias etapas, que a muy grandes rasgos las caracterizamos. “Las primeras actividades industriales se registran hacia finales del Siglo XVIII y se canalizaron hacia la fabricación de azúcar, aguardientes, fabricación de quesos y preparación de cueros. También, se fue intensificando el cultivo del tabaco y la actividad vitivinícola, actividades que cobraron relevancia. Sin embargo, se percibía un desarrollo industrial lento debido a la lejanía de los centros de consumo. Comenzó así, una importante explotación forestal cuyo destino principal era la construcción del ferrocarril, y la minería por su parte revistió particular interés. Entrado el siglo XX, el crecimiento de la economía local se tornó lento, y se incorporaron tareas de fabricación de alcohol e industrialización de citrus. Por el lado de los minerales, dada la ventaja comparativa de la orografía, se aceleró la producción de mármoles, cal, sal y lajas y se registraron minas de plomo, plata y cobre. En esta etapa comenzó el estudio de suelos con la intención de encontrar petróleo, actividad que se intensificó a finales de la década del treinta, con la consolidación de la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales. El esquema productivo local conformaba una industria manufacturera con escaso desarrollo, orientándose hacia las actividades extractivas y adicionando escaso valor agregado a la cadena productiva, por un lado, prevaleció la distancia hacia los centros de consumo, pero también la aparición de regiones más ricas (como la pampa húmeda) y de rápida acumulación que desplazaron la atención hacia las mismas en detrimento de las regiones del norte del país. 


El auge del desarrollo industrial en Salta alcanzó su pico, a mediados del siglo XX, a partir de ese momento se observó un deterioro paulatino y constante. Las medidas de política industrial llevadas a cabo condujeron a una reprimarización de la economía, dada por la destrucción de la capacidad instalada de la industria manufacturera local con el correspondiente deterioro de indicadores sociales tales como la pobreza y el empleo”. Números (ver cuadro): cantidad de establecimientos pertenecientes a la industria manufacturera según censos económicos de los años 1954, 1974, 1985 y 1994.


Podemos apreciar, la fuerte expansión de la industria a partir de la década del 30 alcanzando su auge a mediados de la década del 50, para iniciar su deterioro hasta nuestros días. Así también, se observa el proceso constante de ciclos de expansión y auge del sector de comercio y servicios, conocido como el sector terciario. En síntesis, hacia 1954 se registraban dos trabajadores industriales por cada trabajador del sector terciario, cuarenta años después la relación fue inversa y de una proporción diez veces más grande. Por otro lado, en 1954 existían por cada establecimiento industrial tres locales comerciales o de servicios, cuarenta años después la relación sigue el mismo sentido y se multiplico en más de cuatro veces, mientras que se registraban 326 establecimientos industriales menos. Desde otro punto de vista, la tasa de participación del empleo manufacturero salteño en el conjunto de este tipo de actividades en el país mostró su punto más alto en el año censal de 1954 cuando alcanzó el 1,3% del total, ya en el año 1935 el mismo porcentaje se había ubicado en el 1,1% pero, en el año 1974 había descendido al 0,9% y medio siglo más tarde se ubicó en el 1%. 


El pasado reciente del desempeño de la industria local, no se ha revertido, y lo obviaremos porque es materia de análisis y estudio en forma permanente. 


Hoy no hay mucha discusión y existe bastante consenso, en que debemos agregarle valor en origen a nuestra producción primaria, lo que implica industrializar lo producido en la agricultura, la ganadería, la minería y las plantaciones forestales. El impacto del andamiaje actual de la estructura tributaria y la arquitectura del comercio exterior, de las disposiciones regulatorias del trabajo y de la infraestructura de transporte y logística, dan como resultado en su conjunto, un acelerado deterioro de las empresas industriales radicadas en Salta, con el riesgo que ello implica, el de continuar con un mayor proceso de “tercerización” de la economía salteña. 


En estos días hay una certeza, los países del mundo tienen como objetivo central la reconstrucción de sus economías, y todos apuestan a sostener su sector industrial. La situación en nuestro país exige nuevos contratos sociales, con acuerdos básicos de solidaridad en la emergencia social, un plan integral a favor de la producción y el comercio exterior, la implementación de un Consejo Económico y Social para el desarrollo, desarrollar grandes Escuelas de Gobierno, un sustentable Pacto Educativo y un plan de reactivación del NOA y NEA con medidas como las propuestas por las Uniones Industriales del Norte Argentino (Uninoa), la de un tratamiento diferencial en todas las regulaciones del estado sobre las actividades productivas de la región. De otro modo, las industrias serán menos cada año, incluyendo las centenarias.


Fuente: https://www.eltribuno.com/salta/nota/2020-9-5-18-22-0-industrias-centenarias-en-funcionamiento

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