Advierten que empieza a haber desabastecimiento de algunos insumos para las fábricas.

Restricciones en las importaciones y la crisis del comercio mundial ponen techo a la reactivación

La reactivación de la actividad industrial, más allá de la velocidad que cada actor mida, generó una situación prevista en el Gobierno aunque aún sin solución: la restricción de las importaciones para cuidar las reservas del Banco Central en medio de la tensión cambiaria comenzó a golpear a las fábricas que utilizan insumos del exterior que no tienen sustitución local. Esta situación, que se combinó con el faltante de materias primas a nivel mundial, abrió como nuevo escenario el desafío de generar compras en el exterior sin desequilibrar el egreso de divisas, aunque los empresarios reclamaron "no volver a épocas anteriores en donde un funcionario decidía qué ingresaba y qué no".
"Estamos promocionando la industria nacional, pero actualmente estamos con algunas dificultades para abastecerla. Por eso tiene que haber un equilibrio para no volver a épocas anteriores en donde dependía de la voluntad de algunos funcionarios de restringir algunos productos en favor de otros", afirmó la presidente de la Unión Industrial de Salta e integrante de la Junta Directiva de la UIA, Paula Bibini.
El planteo de la empresaria tiene antecedentes. Los industriales habían adelantado que el proceso de reactivación iba a tener efectos directos apenas la reapertura de las restricciones por cuarentena sanitaria permitieran una vuelta a la producción a gran escala. Los números optimistas del Gobierno e incluso los más moderados del sector privado demostraron que la actividad fabril se encuentra en pleno proceso de recuperación.
Pero los problemas para la importación de bienes necesarios para producir se encuentran "estancados". "Esa fue una presentación que se realizó en su momento, y que llenando unos cuantos formularios aún no pudimos tener respuesta", describió Bibini.
Otras fuentes industriales consultadas por BAE Negocios confiaron que en algunos puntos fabriles existe "preocupación" por la falta de respuestas al problema de la importación. Si bien lograron cancelar deudas con pedidos que habían realizado antes del súpercepo cambiario, alertaron que "en este ritmo, habrá desabastecimiento y una parálisis obligada de algunas líneas de producción".
Sin embargo, no todo es responsabilidad del Gobierno, advirtieron desde la UIA. Sucede que en el mundo se achicó la producción por falta de insumos y contracción como efecto de la recesión obligada de la pandemia. "Al haber pocos productos, está sucediendo algo inédito que es la inflación de costos internacionales, porque los presupuestos caducan a los 15 días y se deben modificar las SIMI para importar", alertó uno de los referentes fabriles del país.
Otro efecto indeseado de la pandemia es el costo del flete. Los fabricantes nacionales, que precisan inevitablemente insumos para transformarlos en el país, debieron enfrentar duplicaciones en dólares del traslado entre los puertos. "Es una tormenta perfecta que atenta contra la reactivación. El techo lo tenemos adentro y afuera del país", admitió una fuente de la UIA.


Fuente: BAE NEGOCIOS

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